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Israel-Palestina China-Taiwán Descargue Aquí 

Israel-Palestina China-Taiwán

Julio Ligorría Carballido

Siempre he creído y favorecido el diálogo. He privilegiado lo racional de las ideas sobre lo explosivo de los odios radicales. Creo que en el mundo debe hacerse un esfuerzo permanente para reducir la conflictividad y acercarnos a puntos de acuerdo antes que a puntos de conflicto. No importa si tenemos posiciones muy firmes, lo importante es buscar los puntos de encuentro y siempre estar abierto al diálogo constructivo. He perdido la cuenta de los ensayos que he escrito en 30 años de carrera como analista y escritor sobre el tema del conflicto árabe-israelí. Lo mismo me pasa cuando reviso mis escritos sobre Taiwán y su relación con China. En ambos casos, en el pasado he sido siempre firme y consistente a favor de Taiwán y de Israel, sus causas son complejas pero han merecido nuestro respaldo y lo siguen mereciendo.

En el afán de ver por los intereses de Guatemala, recuerdo la entrevista que sostuve el 5 de septiembre del 2011 con el embajador de los EE. UU. en Guatemala Stephen McFarland, en el programa de TV Destino 2011. Guatemala ocuparía unos meses después y por primera vez en su historia un puesto en el Consejo de Seguridad de ONU. Entonces pregunté: ¿Qué piensa sobre una probable apertura de relaciones diplomáticas entre China y Guatemala? y la respuesta fue en este sentido: Guatemala debe abrirse al mundo, y jugar en la arena internacional con seriedad, tomando provecho de todo aquello que la globalidad le ofrece y puede beneficiarle.

Taiwán y China pasan excelentes momentos en sus relaciones bilaterales; Guatemala expresa su amistad con Taiwán, pero abre respetuosamente las puertas a la construcción de una provechosa relación con China, una China que no desea ofender a Taipéi y que gracias a la gestión del canciller Fernando Carrera le abre las puertas a Guatemala para el inicio de relaciones comerciales.

Con la preocupación del papel que Guatemala debía jugar en la ONU en 2012 y observando desde la campaña presidencial del 2011 cómo toda América Latina se unificaba alrededor del criterio de considerar la posibilidad de que Palestina fuera aceptada en ONU, en la asamblea general de 2011, mi opinión fue, y sigue siendo, que Guatemala nunca dejaría de ser amigo de Israel, pero que debía mostrar en esta nueva etapa dos actitudes muy coherentes con el mundo actual, con el mundo del siglo XXI; su vocación por la paz y su compromiso con la declaración 181 de ONU del año 1948, donde se crea el Estado de Israel y se reconocen los territorios palestinos. En ese sentido, pensábamos, era procedente respaldar la posición latinoamericana y no abstenernos, al tiempo que recomendaba que Guatemala debía expresar con firmeza su respaldo al tema de las fronteras seguras que Israel exige.

Ahora bien, algo que no se entiende en los tiempos actuales en el plano nacional es cómo aparecen personas rasgándose las vestiduras diciendo y deshaciendo sin ningún criterio válido, en relación con las soberanas decisiones del Estado de Guatemala, como lo fue la apertura de relaciones con Palestina.

La amistad de Guatemala con Israel no es una relación improvisada de pocos años, es sin duda una añeja y sólida relación donde ambas naciones se saben amigas y conocen los profundos lazos que las unen. La diplomacia guatemalteca de estos tiempos ha sido innovadora y proactiva, sin duda es lo conveniente para una pequeña nación que busca actuar en este mundo global con más solvencia en busca de oportunidades para todos los guatemaltecos.

 

Guatemala, 10 de Julio, 2013