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Democracia en América Latina: diálogo con Daniel Zovatto Descargue Aquí 

El doctor Daniel Zovatto nos presenta al continente divido en dos mundos representados en América Latina.  De Panamá hacia el sur, una región subcontinental que está buscando más cercanía con China, India y  otros países que por ser nuevos actores geopolíticos, son más estables. Eso hizo que este bloque saliera adelante tras la crisis económica.

Y el otro bloque, que incluye desde Canadá hasta Panamá, dependiente de Estados Unidos y sufriendo con estoicismo la crisis financiera del 2008 y 2009.

Para ambos mundos latinoamericanos, la época de oro está en camino. Mesoamérica ha tenido  120 procesos electorales en esta era que el profesor Huntington llamaría “la tercera ola democrática”. Latinoamérica entera ha superado la efervescencia del bolivarianismo chavista, que está dejando de ser la novedad política. En contraste, casi media docena de procesos electorales para este 2011 –Guatemala incluida- completan una agenda que en un trienio que terminará el año entrante con 17 votaciones generales.

Los inevitables procesos de concertación social se han combinado exitosamente en América del Sur con el disciplinado manejo de la macroeconomía y las normas jurídicas y fiscales. Pero para el bloque centroamericano las cosas cambian: aquí  hay tendencia a buscar el continuismo, hay  incertidumbre en las reglas del juego económico, el poder cambia de manos de un extremo a otro, mientras otros grupos buscan el poder a toda costa.

Si se relacionan los indicadores económicos con la conducta de los políticos, el escenario es preocupante. Y cuando se analizan casos como el de Guatemala, donde la institucionalización de los partidos políticos es casi nula, se entiende que el riesgo para la democracia en esta tierra es grande.

Aquí, de acuerdo a nuestro invitado, el crimen organizado parece estarse incorporando como actor financiero en los niveles políticos locales. Con esto, se está territorializando el poder del narcotráfico y se vislumbra una situación grave a futuro. Rescatar la soberanía y establecer el imperio de la ley provocará un profundo y sangriento enfrentamiento entre las instituciones y el crimen.

Para rescatar el país, es preciso un gran acuerdo nacional.  Pero no uno de los que tienen vida efímera y concluyen tras el período de gobierno, sino uno de largo alcance, que permita establecer metas nacionales a mediano y largo plazo. Así se podrá definir metas de largo plazo para corregir la ausencia de satisfactores sociales, la carencia de un Estado estratégico y la definición de objetivos buenos para más de una generación.

Hay esperanza? Claro que Sí.  Por supuesto existe una ruta para salir del problema pero no es fácil y requiere de todos los actores políticos del país.

Guatemala, 17 de julio 2011

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